El salón suele tener usos distintos a lo largo del día: leer, descansar, recibir visitas o ver una película. Por eso, antes de elegir unas cortinas conviene observar cuánta luz entra, la orientación de la ventana y el grado de intimidad que necesitas.

Los visillos dejan pasar luz y suavizan las vistas desde el exterior. Una cortina de tejido más tupido aporta mayor privacidad y ayuda a crear una sensación acogedora. También se pueden combinar ambas capas para adaptar la estancia a cada momento.

El color puede integrarse con las paredes y el sofá, o convertirse en un acento decorativo. En ventanas amplias, unas cortinas que lleguen hasta el suelo suelen dar continuidad visual; para decidir el largo y la caída, hay que tener en cuenta radiadores, muebles y el tipo de instalación.

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